lunes, 13 de febrero de 2012

5 consejos rápidos para una primera cita


1. El reflejo de la fama
Diversos estudios sugieren que las mujeres consideran más atractivo a un hombre si otras mujeres aprecian o disfrutan estando con ese hombre. Eso también ocurre en una simple fotografía, como ya os expliqué en Somos más atractivos si alguien dice que somos atractivos.
Es decir, que en teoría, si una cómplice os acompaña a una primera cita y se ríe abiertamente de vuestras ocurrencias, causaréis una mejor impresión inicial.

2. Discrepa y después da la razón

Elogiar y asentir continuamente no siempre es la mejor estrategia para caer en gracia al sexo contrario. Si quieres causar verdadero interés, tienes que suponer cierto desafío. Es mejor hacerse el duro en los primeros minutos de la cita, incluso discrepando de lo que te digan, para luego mostrarte directamente encantador.

3. Habla de cosas que los dos odiéis

Según un estudio titulado “Química interpersonal a través de la negatividad: compartir las actitudes negativas de los demás hace que surjan vínculos comunes”, es más fácil sentirse cómplice si se habla de las cosas que nos disgustan a ambos y no de las que nos gustan.

4. Finge una sonrisa auténtica

Sonreír en el mundo de la seducción no es tan fácil como extender la comisura de los labios. También hay que conseguir que se arrugue el rabillo del ojo. Y tal y como añade Richard Wiseman en su libro 59 segundos:
las sonrisas que tardan más en extenderse al resto de la cara (más de medio segundo) se consideran muy atractivas, sobre todo cuando se acompañan de una ligera inclinación de cabeza hacia la pareja.

5. No exageres al hablar de tus parejas previas, pero tampoco escatimes

Según el estudio realizado por Doug Kendrick, de la Arizona State University, es igualmente ineficaz mostrarse altanero respecto al número y calidad de tus conquistas anteriores como mostrarse muy humilde. La cuestión es mostrar cierto equilibro entre ambos extremos: definirte como exigente (eres selectivo y no has tenido muchas parejas) pero también experimentado (has tenido unas cuantas parejas).

Fuente :Sergio Parra   http://www.xatakaciencia.com

viernes, 10 de febrero de 2012

LAS 10 PALABRAS MAS USADAS POR LAS MUJERES!!!

1) LISTO: esta es la palabra que usan las mujeres para terminar una discusión cuando han dicho la última palabra y tu te has quedado callado. Significa que están seguras de tener razón.
2) 5 MINUTOS: puede tener dos significados: si tu la estás necesitando para algo y la mujer se está vistiendo, está hablando por teléfono o viendo su telenovela favorita, significa media hora. Si ella te necesita para algo y tu estas jugando al playstation o viendo un partido, signfica dos minutos.
3) NADA: Significa mucha rabia o fastidio por algo. Generalmente la utilizan cuando el hombre pregunta¿Te pasa algo?. Quiere decir que SI pasa algo y es muy grave. Discusiones que empiezan con NADA normalmente duran de una hora a 3 años y terminan con LISTO (mira el punto 1).
 4) HAZ LO QUE QUIERAS: definitivamente significa que NO hagas lo que quieras. 
5) GRAN SUSPIRO: es como una palabra, pero no verbal. Muy a menudo los hombres no lo saben interpretar. Un GRAN SUSPIRO significa que ella piensa que eres un idiota y se pregunta por que está perdiendo su tiempo peleando contigo discutiendo sobre NADA (mira el punto 3).
6) OK.:  Es una de las palabras mas peligrosas que una mujer puede decir a un hombre. Aunque da la impresión de significar que te dieron la razón, realmente significa que la mujer necesita tiempo para pensar muy bien antes de decidir cómo y cuando hacertelas pagar.
 7) GRACIAS: Por tradición la mujer pronuncia esta palabra solamente una vez al año. Si una mujer te agradece no hagas preguntas o no te desmayes; quiere sólo dar las gracias. Nota: pero si dice MUCHAS GRACIAS es puro sarcasmo y no te está  dando las gracias de verdad.
 8)
 COMO QUIERAS: es el modo gentil de la mujer para decir ¡¡¡andate a la mierda!!!!


 9) NO TE PREOCUPES QUE YO LO HAGO: otra frase peligrosa. Significa que una mujer pidió a un hombre algo dos veces (no importa si fué en momentos o hasta en años diferentes), y consideró necesario darse por vencida y hacerlo ella misma. Esto llevará al hombre a preguntarse ¿pero que hice de malo? La respuesta de la mujer es el punto numero 3.
 10) ¿QUIEN ES?: esta es solo una simple pregunta, pero recuerda que cada vez que una mujer te pregunta 'quien es' en realidad te está preguntando: ¿QUIEN ES ESA PUTA Y QUE ES LO QUE QUIERE CONTIGO????!!!!!!!' Ojo con lo que contestas.



Fuente: Lo saque de una cadena de correo electronico, de esas que nunca leo... anonimo.

lunes, 21 de noviembre de 2011

"Teorema del Salario" de Dilbert

El "Teorema del Salario" de Dilbert establece que: Los ingenieros y científicos nunca pueden ganar tanto como los ejecutivos y los comerciantes".
Demostración:
Este teorema se puede demostrar matemáticamente a partir de los siguientes dos postulados:
Postulado No. 1 : "knowledge is power "(el conocimiento es poder)
Postulado No. 2 : "time is money" (el tiempo es dinero)

Todos conocemos el siguiente axioma:
Power = Work / Time (potencia = trabajo / tiempo)

Considerando que, knowledge = power ;tenemos que, knowledge = work / time
y como time = money tenemos que :
conocimiento (knowledge) = trabajo (work)/ dinero (money)
Si en esta ecuación despejamos la variable "dinero" obtenemos: dinero = trabajo / conocimiento



Así, si "conocimiento" se aproxima a cero, el dinero tiende a infinito, independiente/de la cantidad de trabajo hecho.


DEMOSTRADO: "Cuanto menos sepas, más ganaras"
Si usted, no ha entendido la demostración de este teorema, no se preocupe, seguramente esta gozando de un jugoso sueldo.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Leyes de Clarke


El escritor británico de ciencia ficción Arthur C. Clarke (1917-2008) formuló tres leyes relacionadas con el avance científico:
1. Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, es casi seguro que está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, muy probablemente está equivocado.
2. La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá, hacia lo imposible.
3. Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia

viernes, 4 de noviembre de 2011

Los tiempos están cambiando

Hemos entrado en una nueva era?
La disminución del peso del dólar, la desintegración de los sueños europeos, la carrera armamentística en Asia y la parálisis de la ONU son indicadores de cambio que anuncian que hemos cruzado una línea divisoria histórica

PAUL KENNEDY 03/11/2011

Un parteaguas es una línea divisoria de aguas, un límite entre dos zonas en las que las aguas caen en direcciones opuestas. La palabra puede emplearse también para describir un fenómeno histórico y político: un hito, un momento trascendental, el instante en el que las actividades y circunstancias humanas atraviesan la línea divisoria que separa una época de la siguiente. Mientras ocurre, son muy pocos los contemporáneos que se dan cuenta de que han entrado en una nueva era, a no ser, claro está, que el mundo esté saliendo de una guerra cataclísmica, como las de Napoleón o la II Guerra Mundial. Pero esas transformaciones históricas tan bruscas no son el objeto de este artículo. Lo que nos interesa aquí es la lenta acumulación de fuerzas transformadoras, en su mayor parte invisibles, casi siempre impredecibles, que, tarde o temprano, acaban convirtiendo una época en otra distinta. Nadie que viviera en 1480 podía reconocer el mundo de 1530, 50 años después; un mundo de naciones-estado, la ruptura de la cristiandad, la expansión europea hacia Asia y las Américas, la revolución de Gutenberg en las comunicaciones. Tal vez fue la mayor línea divisoria histórica de todos los tiempos, al menos en Occidente.
·          
Ya no resulta fantasioso imaginar un mundo con tres grandes divisas de reserva: dólar, euro y yuan
Asia da un paso al frente en el escenario, mientras Europa se convierte en un coro distante
Existen otros ejemplos, por supuesto. Cualquiera que viviera en Inglaterra en 1750, antes de que se generalizase el uso de la máquina de vapor, se habría quedado estupefacto al ver sus usos 50 años después: ¡había llegado la Revolución Industrial! En ocasiones, las transformaciones entre una era y otra son incluso más rápidas, como ocurrió con el épico periodo entre 1919 y 1939. A principios de los años treinta, la democracia estaba desgastada, y la economía mundial, en descomposición, pero ¿quién podía imaginar que eso iba a desembocar en guerra y holocaustos?
¿Y qué ocurre hoy? Muchos periodistas y expertos en tecnología destacan con entusiasmo la actual revolución en las telecomunicaciones -teléfonos móviles, iPad y otros artilugios- y sus consecuencias para los Estados y los pueblos, para las autoridades tradicionales y los nuevos movimientos de liberación. De ello hay pruebas evidentes, por ejemplo, en todo Oriente Próximo e incluso en el movimiento Occupy Wall Street, aunque habría que preguntarse si alguno de los profetas de las altas tecnologías que proclaman la nueva era en la política internacional se ha molestado jamás en estudiar las repercusiones de la imprenta de Gutenberg o las charlas radiofónicas de Roosevelt que oían decenas de millones de estadounidenses en los inquietantes años treinta y primeros cuarenta del siglo pasado.
Cada era está fascinada por sus propias revoluciones tecnológicas, de modo que voy a centrarme en algo bastante distinto: los indicadores de cambio que señalan que estamos acercándonos -o tal vez incluso las hayamos cruzado- a ciertas líneas divisorias históricas en el duro mundo de la economía y la política.
El primer indicador es la erosión constante del dólar estadounidense como divisa única o dominante de reserva en el mundo. Quedaron atrás los tiempos en los que el 85% o más de las reservas de divisas internacionales consistían en billetes verdes; las estadísticas fluctúan enormemente, pero la cifra actual se aproxima más al 60%. Pese a los problemas económicos de Europa e incluso China, ya no resulta fantasioso imaginar un mundo en el que haya tres grandes divisas de reserva -el dólar, el euro y el yuan-, con algunas alternativas menores como la libra esterlina, el franco suizo y el yen japonés. La idea de que la gente va a seguir acudiendo al dólar como "refugio" no se sostiene al ver que el país está cada vez más endeudado con acreedores extranjeros. Ahora bien, un mundo con varias divisas de reserva, ¿ofrecerá más o menos estabilidad financiera?
La segunda transformación es la erosión y la parálisis del proyecto europeo, es decir, el sueño de Jean Monnet y Robert Schuman de que las heterogéneas naciones-Estado de Europa se unieran en un firme proceso de integración comercial y fiscal, primero, y luego mediante una serie de compromisos serios e irreversibles de trabajar para un continente políticamente unido. Las instituciones encargadas de hacer realidad ese sueño -el Parlamento Europeo, la Comisión, el Tribunal de Justicia- ya existen, pero la voluntad política de darles auténtica vida se ha desvanecido, tristemente debilitada por el mero hecho de que unas políticas fiscales nacionales muy diferentes son incompatibles con la divisa europea común. Para decirlo claro, Alemania y Grecia, con sus respectivos historiales presupuestarios, no pueden ir juntas hacia unos Estados Unidos de Europa; pero nadie parece tener la respuesta a esta dicotomía, salvo para empapelar las grietas con más eurobonos y préstamos del FMI.

En otras palabras, los europeos no tienen ni el tiempo, ni la energía, ni los recursos para dedicarse a nada que no sean sus propios problemas. Eso significa que existen muy pocos observadores en el continente que hayan estudiado la que podría ser la tercera gran transformación de nuestros días: la enorme carrera de armamentos que está desarrollándose en la mayor parte del este y el sur de Asia. Mientras los Ejércitos europeos están convirtiéndose en una especie de gendarmerías locales, los Gobiernos asiáticos están construyendo armadas para navegar en aguas profundas y nuevas bases militares, adquiriendo aviones cada vez más avanzados y probando misiles de alcance cada vez mayor. Los escasos debates que hay se centran en el refuerzo militar de China, pero mucho menos en el hecho de que Japón, Corea del Sur, Indonesia, India e incluso Australia están imitando su ejemplo. Si la desaceleración del crecimiento económico, los daños al medio ambiente y el desgaste del tejido social en China empujan a sus futuros dirigentes a hacer demostraciones de fuerza en el extranjero -por ahora, la verdad, sus líderes son muy cautelosos-, sus vecinos están preparándose para responder con firmeza. ¿Alguien en Bruselas sabe -o le importa- que 500 años de historia, que representan el mundo de 1500, están a punto de terminarse? Asia se dispone a dar un paso al frente en el escenario, mientras que Europa se convierte en un coro distante. ¿No será este fenómeno, para los historiadores futuros, otra línea divisoria de inmensa importancia en los asuntos internacionales?
El cuarto cambio es, por desgracia, la lenta, firme y creciente decrepitud de Naciones Unidas, en especial de su órgano más importante, el Consejo de Seguridad. La Carta de la ONU se redactó con sumo cuidado para ayudar a que la familia de las naciones disfrutara de paz y prosperidad después de los terribles males del periodo 1937-1945. Pero la Carta era un riesgo calculado: al reconocer que las grandes potencias de 1945 tenían derecho a que se les concediera un papel desproporcionado (como el veto y el sitio permanente en el Consejo), los redactores, sin embargo, confiaban en que los cinco Gobiernos supieran trabajar juntos para hacer realidad los altos ideales de la institución mundial. La guerra fría echó por tierra esas esperanzas, y la caída de la URSS las revivió, pero ahora están volviendo a desaparecer por el cínico abuso del poder de veto. Cuando China y Rusia vetan cualquier medida para impedir que el repugnante régimen sirio de El Assad siga matando a sus propios ciudadanos, y cuando Estados Unidos veta cualquier resolución para detener el avance de Israel en tierras palestinas, la organización mundial pierde su razón de ser. Y da la impresión de que a Moscú, Pekín y Washington les parece bien.


Hemos visto la disminución del peso del dólar, la desintegración de los sueños europeos, la carrera armamentística en Asia y la parálisis del Consejo de Seguridad de la ONU cada vez que se amenaza con un veto; ¿acaso no indican todas estas cosas que estamos entrando en terreno desconocido, en un mundo agitado, y que, en comparación con él, la visible alegría de los clientes que salen de una tienda Apple con un dispositivo nuevo resulta, no sé, tonta y sin importancia? Es como si estuviéramos de nuevo en 1500, saliendo de la Edad Media hacia el mundo moderno, cuando las multitudes se maravillaban ante cualquier arco nuevo, más grande y más poderoso. ¿No deberíamos tomarnos nuestro mundo un poco más en serio?
Paul Kennedy ocupa la cátedra Dilworth de Historia y es director de Estudios sobre Seguridad Internacional en la Universidad de Yale. © 2011, Tribune Media Services, INC Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

sábado, 29 de octubre de 2011


De coaliciones, políticos y chimpancés 

Alfonso Fernández Tresguerres

Los arreglos de los políticos humanos no se alejan tanto de las coaliciones observadas entre chimpancés

Quienes ignoran todo de la Etología, no sólo se engañan en su concepción del mundo animal, con frecuencia similar a la del automatismo de las bestias, heredada del racionalismo moderno, sino que suelen ser víctimas, también, de un espejismo no menos frecuente y acaso más grave: el de suponer que nuestra propia especie se ha constituido merced a un virtuoso salto en el vacío («salto a la reflexión», lo llaman algunos; la aparición del reino de la noosfera, dice el padre Teilhard de Chardin), cuando no mediante una suerte de participación directa en el espíritu divino; participación de la que es responsable Dios mismo; en todo caso, un buen día el cosmos presenció asombrado nuestra emergencia, convertidos ya en este bípedo implume y pensante. Darwin y los etólogos nos despertaron, sin embargo, de este dulce sueño –al menos a aquéllos dotados de un dormir más inquieto–. Hoy sabemos que somos animales y que sólo con la mirada puesta en el animal nos será factible decir algo atinado sobre nosotros mismos, lo que no implica arrojarnos en brazos del reduccionismo etologista, en el que toda diferencia significativa acaba por diluirse en las semejanzas. Si de lo que se trata es de saber quiénes somos, tenemos que ser capaces de subrayar las diferencias sobre el fondo de las similitudes. Por ejemplo, en esto de la política.

La sociedad política ni brota de la nada ni es un legado de los dioses, sino el resultado de la transformación de la sociedad humana natural; pero lo que sea ésta no puede ser determinado más que en confrontación con las sociedades naturales presentes en el mundo animal, particularmente en los primates. Por supuesto, es obvio que el paso de la sociedad natural a la sociedad política, y la sociedad política misma, son el resultado de complejos factores económicos, jurídicos o morales; elementos todos ellos culturales en sentido objetivo, que sólo por vía de pura especulación ficticia podrían ser atribuidos a los animales. Por ello, quedarnos únicamente con las semejanzas puramente formales que el juego político humano presenta con determinados comportamientos detectables en el mundo animal, sería, sin duda, ceguera imperdonable y renuncia expresa a entender nada sustancial. Pero ignorarlas, resultaría, acaso, torpeza no menos culpable. Yo ahora voy a limitarme a un simple ejemplo, pero inquietante.
En los años ochenta, el etólogo Frans de Waal dio a conocer un interesante estudio titulado La política de los chimpancés. El título, por lo que acabamos de decir, resulta seguramente excesivo: en los chimpancés no hay ni puede haber política. En cualquier caso, en el grupo de chimpancés estudiado por Waal hay tres machos adultos enfrentados en una permanente lucha por el poder. Luit es el macho alfa, Nikkie el beta y Yeroen el gamma. Eso significa que Luit puede dominar a cualquiera de los otros dos individualmente, aunque no hacer frente a una coalición entre ellos; Nikkie, por su parte, puede dominar a Yeroen, pero no a Luit; por último, Yeroen está condenado a ser el tercero; pero eso, paradójicamente, le convierte en el más influyente de los tres, porque tanto Luit como Nikkie han de ganárselo como aliado si quieren alcanzar el poder. De manera que la fuerza de Yeroen radica en el hecho de que con su actuación puede decidir quién será el líder del grupo (es llave,se dice en nuestro argot político). Finalmente, el «débil» Yeroen decide dar su apoyo a Nikkie, pero amenazando siempre con abandonarle y establecer una coalición con Luit. Es la «dictadura del tercero»: cortejado y agasagado por los otros dos, él es, realmente, quien manda, quien domina a los otros; a uno, con la amenza de destronarle; al otro, con la coquetería de la mujer deseada que, sin acabar de entregarse, promete, no obstante, dulzuras sin fin.
La anéctoda es un caso característico de coalición en tríadas: concretamente, el número 5 de los ocho tipos básicos estudiados por Theodore Caplow en su obraDos contra uno: teoría de coaliciones en las tríadas. Se trata, sin duda, de una de las situaciones más características y frecuentes en el juego político humano. El lector, más versado en política que yo, puede ocuparse en la instructiva tarea de efectuar la traducción pertinente: para ello apenas necesita más que cambiar algunos nombres propios. Naturalmente, no hace falta indicarle que el conflicto puede resolverse de otro modo, pero lo interesante es que siempre es el individuo C (Yeroen) quien decide: puede optar por unirse a B (como en el caso que nos ocupa), pero también por coaligarse con A, o con ninguno, y en este caso será quien tenga el control de la inestabilidad reinante, o también puede adoptar la estrategia de apoyar a cada uno de los otros en según qué circunstancias (en «temas puntuales», como se dice). Sea como sea, él manda. Y simulará no hacerlo. Y simulará que en todas sus decisiones no le guia otro interés que el bien (la «gobernabilidad») del grupo. Como ha escrito François de la Rochefoucauld: «El interés habla toda suerte de lenguas y representa toda suerte de personajes, incluso el del desinteresado»

jueves, 27 de octubre de 2011

El avispao


EL CULTO AL AVISPADO

Conferencia del rector de la Universidad Eafit, Doctor Juan Luis Mejía A.,  dictada recientemente en Integral S.A.

En 1914, Don Jesús del Corral publicó su famoso cuento Que Pase el Aserrador, el cual, desde entonces, figura en todas las antologías de la literatura colombiana, dado que reúne las calidades literarias del cuentobien escrito: historia atrayente, narración concisa y eficaz, humordosificado, final inesperado.

La pequeña obra de Don Jesús narra las aventuras de Simón Pérez, desertor de uno de los ejércitos en contienda en la guerra civil de 1885 y quien, en compañía de un soldado boyacense, se internó en las selvas del bajo Cauca en busca de una mina de oro que estaba montando el Conde de Nadal a orillas del río Nus. 

A pesar de su total ignorancia en el oficio, Simón se hizo pasar por experto aserrador y a punto de trovas, cuentos, embustes y brebajes, obnubiló a la familia del Conde y pasó dos años a cuerpo de reyen la mina, mientras por ingenuo y crédulo "aquel pobre indio de Boyacá se murió de hambre sin llegar a ser aserrador".Fuera de sus valores literarios, en el imaginario colectivo, el cuento representa el arquetipo del antioqueño: recursivo, atrevido, chacharachero,audaz. Hay una palabra que agrupa con precisión todas estas características: el avispado.El pueblo antioqueño creó el culto al avispado. 


El avispado tiene profunda confianza en sí mismo, por tanto no requiere de preparación, dado que su astucia natural le permite salir triunfante en todas las situaciones. Elavispado no prevé las situaciones, las resuelve en cada momento gracias a su viveza. El avispado no hace empresas, hace negocios. Para el avispado la mejor universidad es la calle y la vida. El avispado no cree en el esfuerzo pues sabe cómo se la gana de ojo. El avispado no conversa sino que se come de cuento a la gente. El avispado es cañero, fafarachero,lanza, espuelón, fregao y ventajoso, tiene agallas y se lleva a todo el mundo por delante.


El avispado se ufana: "Yo no lo tumbé, el se cayó sólo". Para el avispado no hay mayor triunfo que sacar ventaja en cada negocio.Es muy simbólico el léxico utilizado por el habla popular para exaltar la figura del avispado, por lo general asociado con la fauna predadora. Para destacar a alguien nos referimos a él como una fiera, un tigre, un águila,una culebra. Por el contrario, la víctima del avispado se asocia con la flora: una papa, un aguacate, un arracacho, una torta. Claro que no faltanlos elementos faunísticos como el marrano y el burro o cierto órgano masculino.

En fin, es el imaginario popular de una sociedad que le confirió más valor a la intuición que al conocimiento, a la improvisación que a la planeación. Ya desde la escuela se desprestigia el saber. No hay mayor ofensa para un escolar que se le tilde de nerd. En reciente estudio sobreel parlache, el lenguaje de las tribus urbanas de Medellín, los nerds son definidos como "Los inteligentes del salón, usan gafas y visten raro" -vestir raro es usar ropa común y corriente-. Es el término que reemplaza al sapo, al mamasanto, al lambón de otras épocas.
El avispado tiene profunda confianza en sí mismo, no tiene dudas. Tiene respuestas para todo pero hace muy pocas preguntas. 

Ya Estanislao Zuleta nos había revelado que la ignorancia no es un estado de vacío sino de llenura.Por el contrario, el conocimiento es un salto al vacío. El científico tiene más preguntas que respuestas. Cada logro de la ciencia no es un punto de llegada sino el lugar donde surgen los nuevos interrogantes. "Sólo sé que nada sé" decía Sócrates con humildad. "Yo me las sé todas" farfulla con arrogancia el avispado.El avispado está conforme con el mundo mientras no le afecte su estatus.Por el contrario, el arte y la ciencia nacen de la inconformidad. 

Aquel que está insatisfecho con el mundo decide reinterpretarlo o recrearlo. El espíritu crítico permite que la humanidad avance. Por eso la Universidad no puede perder jamás el espíritu de indagación. La Universidad, en síntesis, es la ventana por la cual nos asomamos a indagar el Universo, a extraerle con cuentagotas sus arcanos secretos, sus leyes más profundas.

Una política educativa centrada en la calidad y la cobertura es una política trunca. Ya sabemos que la educación no es sólo responsabilidad del sistema educativo sino que es un proceso complejo en el cual convergen todos los estamentos sociales. Para tener una sociedadeducada se requiere primero una sociedad educadora. Y el primer papel de esa sociedad es crear el ambiente propicio para que florezca el conocimiento. Una sociedad quevalore al científico, al intelectual, al artista, por encima del avispado.Una sociedad donde el saber y el conocimiento sean un deleite, una aventura apasionante y no una fuente de tortura y padecimiento como ocurre hoy en nuestra educación básica.Nos sentimos orgullosos de vivir en un país con la mayor biodiversidad del planeta tierra, es decir el mayor banco genético de la humanidad. Pero hoy no importa tanto la biodiversidad, que es un fenómeno natural, sino elsaber sobre esa biodiversidad que es un hecho cultural. Ese saber se encuentra en otras latitudes. Es como si poseyéramos una gran riqueza depositada en el banco, pero la clave para extraer el dinero la tieneotro.Hace ya varios años eleconomista brasileño Celso Furtado preveía que en elsiglo XXI existirían dos tipos de países: Unos que enriquecerían al patrimonio común de la humanidad a través de su creación e innovación y otros que se deberían resignar al papel de simples receptores de bienes yconocimientos emanados en otras esferas. 

Según las decisiones que hoy tomemos, las próximas generaciones estarán ubicadas en una de las dos orillas: en la de la creación o en la del simple consumo.El actual modelo de desarrollo tiene como
principales indicadores las variables positivas o negativas del PIB. 

A pesar de que estos indicadores tienden a ser optimistas, en materia de conocimiento los datos son desalentadores. América Latina aporta el 1% del total de científicos delmundo y Colombia contribuye con el 1% del total de América Latina. Es decir, en materia de conocimiento aportamos a la humanidad el 1% del 1%.Un verdadero y real Producto Interno Bruto. Y eso que somos tan avispados.

Otro dato que nos retrata: en los productos que conforman la canasta familiar no figuran los libros pero si las fotocopias.Pero es que también terminamos de estudiar. Al finalizar la llamada moratoria social, en la cual al joven se le excusa de trabajar para que dedique ese tiempo a su formación, se considera que termina de estudiar al culminar sus ciclos académicos. Puede que ese concepto hubiera tenido validez hace unas décadas cuando los cambios tecnológicos eran lentos, las transformaciones del entorno pausadas y los conocimientos y las destrezas adquiridas en el período universitario tenían vigencia por el resto de la vida. Pero hoy, con el vértigo del mundo conectado en línea en tiempo real, con asombrosos avances que a duras penas nos permiten asimilarlos, terminar de estudiar constituye un suicidio intelectual y social. Por ello, el sistema educativo, fuera de la transmisión de conocimientos básicos y de formar en las destrezas propias para ingresar al mundo laboral, debe sembrar el ansia de saber y la curiosidad permanente, acompañadas de las herramientas metodológicas que permitan que la indagación tenga un sentido y sea eficaz y pertinente.

En la última edición del diccionario portugués encontré la poética y muy brasileña definición de la palabra saudade: "Sentimiento más o menos melancólico de incompletud". Retomo ese concepto de incompletud para aplicarlo al hombre  y la mujer contemporáneos: qué incompleto es aquel que se da por satisfecho con lo aprendido, qué incompleto el que ha perdido la capacidad de asombro ante las propuestas del arte y la poesía; qué incompleto aquel que no se interroga ante los asombrosos descubrimientos de la ciencia. Vano fue su paso por la vida.
Una última recomendación: Desconfiad del avispado.